jueves 18 de diciembre de 2008

Diseñando desde el epicentro


Al comenzar un proyecto muchas veces nos encontramos con que no sabemos por dónde comenzar y estamos un poco desorientados sobre la forma correcta de encarar el nuevo proyecto.

Jason Fried sugiere comenzar identificando la parte esencial de la web, aquello que le da sentido a toda la navegación y que es el objetivo final del sitio, lo que él denomina el epicentro

Por ejemplo en el caso de una librería online el epicentro corresponderá a la ficha con la información y precio de un libro. Esta es la información básica que satisfacerá la necesidad de información del usuario y además si el objetivo del sitio es vender libros esta ficha será lo que le de sentido a la existencia de la web.

Diseñar desde el epicentro supone centrarse en lo que es importante para el usuario y extrapolarlo al resto de la web ascendiendo paso a paso hacia los niveles superiores hasta llegar finalmente a la página de inicio.

Este sistema de trabajo nos permite comprender cabalmente las necesidades del usuario y representarla en cada una de las secciones de la web dejando lo accesorio para el final. De esta forma cuando se diseña la página de inicio contaremos con un conocimiento más exacto de la navegación adecuada para el usuario, de sus procesos y nos será mucho más sencillo diseñar la página de inicio ya que contaremos con el conocimiento y enfoque adecuados.

miércoles 26 de noviembre de 2008

Complejidad y experiencia de uso

La complejidad, como la energía, no se crea ni se destruye, simplemente se traslada. enunciaba Larry Tesler. Es decir, hay procesos en los que solamente podremos definir quién se hará cargo de la complejidad, si el usuario o el sistema.

Un ejemplo es la identificación de un usuario en un cajero automático. Esta complejidad del proceso se suele trasladar al usuario que es quien debe identificarse a través de su PIN. Otros sistemas como la identificación a través de la mirada trasladan esa complejidad al sistema que es quien se encargará de identificar al sujeto.

Trasladando la complejidad al usuario

Trasladar la complejidad al usuario en principio aparece como una opción contraproducente, pero es posible transformando esa complejidad en una experiencia de uso.

El ejemplo de Apple:

En muchos reproductores de mp3 basta con arrastrar y soltar los archivos de audio en el reproductor. Sin embargo usar un Ipod es más complicado ya que requiere conocer Itunes, manejar una biblioteca y sincronizar contenidos.

La diferencia es que en el caso de Ipod, la complejidad del proceso, es decir la organización de los archivos, en vez de estar en manos del sistema está en manos del usuario que es quien disfruta creando listas de música, recopilaciones, añadiendo información y organizando su música.

Muchas veces la complejidad no es en si el problema, sino más bien la forma en que se presenta esta complejidad al usuario. Sin duda Apple redefinió el proceso dándole una vuelta a todo lo que se estaba haciendo hasta entonces.

lunes 14 de julio de 2008

Dime tu red de contactos y te diré quien eres


Hace unos días apareció la noticia de que un político chileno había ofrecido dinero por la contraseña a la persona que había suplantado su identidad en Facebook.

El suplantador se aprovechó de un vacío legal para dañar la imagen del candidato presidencial a través de la red. Lo curioso es que en Facebook hay muchísimos suplantadores de identidad, incluso hay personas que toman la identidad de personajes de libros. Me hizo mucha gracia el caso del personaje de Sallinger: Holden Caufield, el protagonista de “El Guardián entre el Centeno” tampoco quiere amigos en el mundo online.

El tema de la identidad en la red no había tomado la importancia que está tomando desde que existen aplicaciones 2.0 que nos permiten establecer relaciones online con personas que pueden tener una influencia directa sobre nuestra vida offline (compañeros de trabajo, amigos, etc.).

En la actualidad, la construcción de la identidad es la clave del éxito en aplicaciones como Facebook o LinkedIn en las que nuestra identidad ya no se define solo desde lo que nosotros escribimos sobre nosotros mismos, sino también desde quienes son los integrantes de nuestra red de contactos.

En la web 2.0 el anonimato está condenado a desaparecer. Esas relaciones anónimas de chats o foros en las que todos podíamos decir lo que fuera sin consecuencia alguna en nuestra vida offline ya forman parte del pasado de la red. Curiosamente se creía que el anonimato había sido una de las claves del éxito de internet.

Uno de los principales factores para la importancia que ha tomado la identidad en la red es que la diferencia entre el mundo offline y online comienza a desaparecer para dar paso a la integración entre la vida cotidiana de las personas y su vida en la red.

Esta integración entre offline y online convierten a la red en una ventana de aire fresco para el mundo del marketing que le permitirá trabajar con internautas identificados y con conexiones offline que potenciarán las posibilidades del comercio electrónico a niveles aún por descubrir.

Esta integración también supondrá todo un desafío para los consultores de interacción en el diseño de futuras experiencias de usuario ya que tendremos que aprender a integrar el mundo offline a nuestras estrategias y desarrollar experiencias mucho más potentes.